Leo en la portada de El Mundo de hoy que Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, se abstuvo en la votación sobre el nuevo modelo de la financiación autonómica propuesto por el gobierno, siguendo las instrucciones del partido y aceptando por disciplina de partido la abstención en lugar de hacerlo en contra.
A pesar de mostrarse contrariada por esta “obligación”, creo que queda muy clara la postura de los gobiernos del Partido Popular que anteponen los intereses del partido a los intereses y bienestar no sólo de sus votantes, sino de toda la población de las regiones que gobiernan.






















La disciplina de partido és un tema que se da en todos los partidos. Se considera que la causa común és la que prevalece. Pero la realidad no és así. Desde las direcciones de los partidos se marcan líneas a seguir que no son compatibles con las tareas que estan llevando a cabo sus propios miembros en otras administraciones inferiores. De ahí que la política actual necessita un cambio en favor de convertirla en una gestión de resursos con las mejores personas y trabajando por objetivos, basados en presupuestos, que deben cumplirse a rajatabla y sin salirse de la linea. El capital que aportamos todos debe ser gestionado de la mejor forma posible, sin variaciones ni endeudamientos millonarios que comprometen unos y afectan a muchos. Hace falta observar como funcionan las empresas y los empresarios y obtener lo bueno de ellos para aplicarlo en la gestión politica.